Un rol preponderante del Estado en las políticas agrícolas

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Resumen del ensayo: Un rol preponderante del Estado en las políticas agrícolas

Resumen del ensayo: Un rol preponderante del Estado en las políticas agrícolas

El futuro del sistema internacional estará marcado por siete pilares clave: población, recursos naturales, medio ambiente, ciencia y tecnología, envejecimiento, escasez de agua y falta de empleo. Estos factores influirán en las capacidades y prioridades de los Estados, redefiniendo la seguridad internacional y las estrategias globales. El aumento de la población, el envejecimiento demográfico, la migración rural-urbana y la escasez de recursos naturales serán desafíos críticos. Ciudades como Tokio, Shanghái, Nueva York y Ciudad de México enfrentarán una demanda creciente de alimentos, lo que subraya la importancia de políticas agrícolas sólidas y sostenibles.

En este contexto, el rol del Estado es fundamental. Países como Chile, Australia y Nueva Zelanda han adoptado enfoques distintos pero complementarios para fortalecer sus sectores agrícolas. Australia, por ejemplo, ha implementado programas como Caring for our Country, que fomenta la gestión sostenible de recursos naturales y apoya a los agricultores hasta que alcanzan competitividad. Nueva Zelanda, por su parte, se destaca por su baja intervención estatal y su enfoque en la exportación, con políticas orientadas a la sostenibilidad y la alineación con los precios globales. Ambos países han logrado equilibrar el desarrollo agrícola con la protección ambiental, algo que Chile aún debe consolidar.

Chile, sin embargo, enfrenta desafíos significativos. A pesar de ser un importante exportador de frutas del Hemisferio Sur, el sector agrícola nacional sufre de políticas poco claras, falta de apoyo estatal y competencia desleal, especialmente frente a productos subsidiados como el maíz argentino. La apreciación del peso chileno, impulsada por la dependencia de la minería, ha perjudicado la competitividad de las exportaciones agrícolas. Además, la falta de herramientas, capacitación y financiamiento adecuado limita la productividad del sector, especialmente en las pequeñas y medianas empresas (pymes) agrícolas, que generan el 80% del empleo en el campo.

Para superar estos obstáculos, se proponen varias medidas urgentes:

  1. Competencia desleal: Aplicar sobretasas arancelarias anti-dumping para proteger a los productores nacionales.
  2. Modernización de aduanas: Mejorar la fiscalización para evitar el ingreso de productos a precios distorsionados.
  3. Líneas de crédito especiales: Ofrecer financiamiento accesible y a largo plazo para los agricultores.
  4. Políticas de fomento: Fortalecer la infraestructura de riego, la recuperación de suelos y la investigación agrícola.
  5. Protección de derechos: Garantizar condiciones laborales justas y el respeto a los derechos económicos y sociales de los pequeños agricultores.

En resumen, el Estado debe asumir un rol más activo y comprometido en la promoción de políticas agrícolas que fomenten la sostenibilidad, la competitividad y la equidad. Replicar experiencias exitosas como las de Australia y Nueva Zelanda, adaptadas a la realidad chilena, podría ser clave para posicionar a Chile como una potencia agroalimentaria. Sin embargo, esto requiere voluntad política, diálogo entre sectores y una visión a largo plazo que priorice el bien común y el desarrollo regional. La agricultura no solo es un motor económico, sino también un pilar fundamental para la seguridad alimentaria y la calidad de vida de las futuras generaciones.

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