Voluntad Politica

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Un País debe Enriquecer en calidad de vida, cuidar, proteger y empoderar a los Ciudadanos

La percepción de que en Chile no existe la voluntad política para convertirse en un país desarrollado es compleja y puede analizarse desde múltiples factores. Aunque Chile ha sido destacado en la región por su estabilidad económica y progreso en las últimas décadas, persisten desafíos estructurales y políticos que dificultan un avance más acelerado hacia el desarrollo. Algunas razones que podrían explicar esta situación son:

1. Dependencia del modelo extractivista

  • Chile ha basado gran parte de su crecimiento en la exportación de recursos naturales (cobre, litio, salmón, frutas), lo que genera vulnerabilidad a los ciclos de precios internacionales.
  • Falta una estrategia clara para diversificar la economía hacia sectores de mayor valor agregado, innovación y tecnología.

2. Elite política y económica fragmentada

  • Aunque existe consenso en mantener la estabilidad macroeconómica, hay divergencias profundas en cómo abordar temas clave como:
    • Reforma tributaria (equidad vs. incentivos a la inversión).
    • Rol del Estado (mayor intervención vs. libre mercado).
    • Educación y salud (acceso universal vs. sistema mixto).
  • Esto lleva a políticas cambiantes según el gobierno de turno, sin una visión de largo plazo.

3. Desigualdad y exclusión social

  • Chile sigue siendo uno de los países más desiguales de la OCDE, lo que limita la movilidad social y el acceso a oportunidades.
  • La concentración de la riqueza y la percepción de abuso por parte de grupos empresariales (ej.: AFP, ISAPREs, grandes retail) generan descontento y desconfianza en las instituciones.

4. Corrupción y falta de transparencia

  • Casos como “Milicogate”, “Penta” o “SQM” han erosionado la credibilidad en la clase política.
  • Aunque no es comparable a otros países de la región, estos escándalos refuerzan la idea de que los intereses particulares priman sobre el bien común.

5. Baja inversión en I+D (Investigación y Desarrollo)

  • Chile invierte solo alrededor del 0,34% del PIB en I+D, muy por debajo del promedio de la OCDE (2,5%).
  • Sin una apuesta seria por ciencia, tecnología e innovación, es difícil avanzar hacia una economía del conocimiento.

6. Centralismo y falta de descentralización real

  • Las decisiones clave se toman en Santiago, lo que limita el desarrollo de regiones.
  • Falta infraestructura, conectividad y oportunidades en zonas alejadas, perpetuando la desigualdad territorial.

7. Cortoplacismo político

  • Los ciclos electorales y la polarización (ej.: debate Constitución 2022-2023) hacen que muchos proyectos de largo plazo queden en el olvido.
  • No hay una hoja de ruta compartida entre los distintos sectores para alcanzar el desarrollo en 20 o 30 años.

¿Falta voluntad política o hay obstáculos más profundos?

No es necesariamente que no exista voluntad, sino que:

  • Los incentivos del sistema político privilegian soluciones inmediatas sobre reformas estructurales.
  • Los grupos de interés (empresariales, políticos, sindicales) muchas veces bloquean cambios que afectarían sus privilegios.
  • La ciudadanía, aunque exige cambios, también tiene resistencias a reformas dolorosas (ej.: reforma previsional, impuestos verdes).

Comparación con países que sí avanzaron

Países como Corea del Sur, Irlanda o Singapur lograron el desarrollo con:

  • Liderazgo claro y acuerdos de largo plazo.
  • Inversión masiva en educación y tecnología.
  • Colaboración público-privada con metas concretas.

En Chile, estos elementos han sido parciales o inconsistentes. Sin embargo, hay avances en infraestructura, reducción de pobreza y apertura comercial que podrían aprovecharse mejor.

Conclusión

Chile tiene el potencial para ser desarrollado, pero requiere:

  1. Un pacto político y social que trascienda los gobiernos.
  2. Mayor inversión en capital humano e innovación.
  3. Combate real a la desigualdad (no solo asistencialismo).
  4. Menos ideología y más pragmatismo en políticas públicas.

Mientras persista la fragmentación y el cortoplacismo, será difícil dar el salto definitivo. ¿Crees que hay algún sector político o social impulsando realmente este cambio?

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