Washington y Beijing: La Guerra de Tarifas y Cómo Debemos Actuar Hoy

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Washington y Beijing: La Guerra de Tarifas y Cómo Debemos Actuar Hoy

Por Bernardo Javalquinto, Economista

En el 2025, el mundo continúa navegando los efectos de una guerra silenciosa pero profunda: la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Lejos de ser un conflicto pasajero, esta disputa por la supremacía económica ha desencadenado transformaciones estructurales en la cadena de suministro global, en las políticas arancelarias y, especialmente, en la forma en que cada país debe posicionarse para sobrevivir y competir.

Ya no se trata solo de dos potencias enfrentadas. Hoy, todos compiten con todos.

Una globalización tensionada

La globalización, que alguna vez se presentó como una autopista hacia la integración comercial, ahora enfrenta semáforos, desvíos e incluso bloqueos. Las tarifas impuestas mutuamente entre Washington y Beijing han generado un efecto dominó que alcanza a todos los países insertos en cadenas de valor globales. Para economías abiertas como la chilena, que goza de múltiples tratados de libre comercio, esto representa tanto una oportunidad estratégica como una amenaza directa.

En este contexto, la hiperconectividad que ofrece internet ha jugado un rol doble: por un lado, facilita el acceso global a mercados, conocimiento y eficiencia; por otro, acelera la propagación de crisis y distorsiones del comercio internacional.

¿Qué hacer ante este nuevo orden?

En este escenario, las empresas no pueden improvisar. Deben actuar con visión y análisis. Aquí algunas claves para actuar frente al nuevo panorama geopolítico y económico:

1. Replantear el modelo de negocios

Ya no basta con competir en precio. Hoy, la eficiencia y la diferenciación son imperativos. Las tres “B” —bueno, bonito y barato— solo se logran si integramos tecnología, automatización, y valor agregado en los procesos. Esto implica inversión, innovación y foco estratégico.

2. Analizar profundamente el entorno regulatorio

No es lo mismo operar bajo regulaciones ambientales estrictas que bajo esquemas comerciales flexibles. Las decisiones deben considerar los marcos regulatorios del país destino, pero también las consecuencias indirectas de tensiones globales. Por ejemplo, ¿cómo afectará un arancel cruzado entre China y EE.UU. a los productos que exportamos como parte de sus cadenas productivas?

3. Reforzar la inteligencia de mercados

Antes de entrar en un nuevo mercado, debemos conocerlo a fondo: ¿Cuál es su estabilidad económica? ¿Cómo se comportan los consumidores? ¿Qué alianzas políticas podrían redirigir las rutas comerciales? Estas preguntas determinan si una inversión será resiliente o vulnerable.

4. Invertir en capital humano y tecnología

El talento humano sigue siendo un diferenciador. Capacitar a los equipos, adoptar tecnologías inteligentes, y tener una logística ágil y sostenible será clave para competir a nivel internacional.

5. Diversificar mercados y socios estratégicos

Depender de un solo gran cliente (China o EE.UU.) hoy es un riesgo sistémico. La diversificación de mercados es esencial para amortiguar los efectos de cualquier bloqueo, sanción o crisis bilateral.

El rol de Chile y de América Latina

Chile tiene una ventaja que debe capitalizar: su red de tratados de libre comercio, su imagen de economía seria y su apertura a la innovación. Pero también necesita una estrategia país clara frente a la reconfiguración del comercio mundial. América Latina debe dejar de ser el campo de batalla de intereses ajenos y convertirse en un actor con visión propia.

Conclusión

En el nuevo tablero de la economía mundial, marcado por tarifas, bloqueos tecnológicos y tensiones geopolíticas, ya no hay periferias ni neutrales. Todos competimos con todos. Pero también todos tenemos la oportunidad de actuar con inteligencia, estrategia y propósito.

Porque el éxito en este nuevo escenario no será de quienes tienen más recursos, sino de quienes tengan la mejor capacidad de adaptación.

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