¿Por qué siguen fallando las políticas monetarias y fiscales para controlar la inflación en Chile?
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Bernardo Javalquinto Lagos
¿Por qué siguen fallando las políticas monetarias y fiscales para controlar la inflación en Chile?
Por Bernardo Javalquinto Lagos, Economista, PhD
Abril 2025
La inflación en Chile se ha convertido en un fenómeno persistente y resistente, pese a los múltiples ajustes fiscales y decisiones del Banco Central. Mientras las autoridades insisten en aplicar recetas clásicas de manual, la ciudadanía enfrenta día a día el alza del costo de la vida con frustración y desconfianza. ¿Qué está fallando realmente? ¿Qué puede hacer el ciudadano común ante este panorama, en un año marcado por elecciones presidenciales y una guerra comercial entre Washington y Beijing?
1. Políticas monetarias desfasadas y poco efectivas
El Banco Central de Chile, en su rol técnico, ha optado por subir las tasas de interés como principal herramienta para combatir la inflación. Sin embargo, esta medida no ataca las causas estructurales del problema:
- El alza de tasas encarece el crédito, pero no soluciona la inflación importada, que proviene de factores externos como el precio del petróleo, la devaluación del peso o la crisis logística global.
- Tampoco combate la concentración de mercado que permite a pocas empresas fijar precios altos sin competencia real.
En resumen, el alza de tasas golpea más fuerte a las pymes, a las familias endeudadas y a la inversión productiva, mientras los precios siguen escalando por razones fuera del alcance monetario.
2. Política fiscal: un parche tras otro
El gasto fiscal ha buscado mitigar el impacto con bonos, subsidios y ayudas focalizadas. Pero esto tiene límites:
- Aumentar el gasto sin un plan estructural puede presionar aún más la demanda y los precios.
- No se ha concretado una reforma tributaria efectiva y progresiva que redistribuya el ingreso y reduzca la informalidad.
- La inversión pública en sectores estratégicos (transporte, energía, digitalización) sigue siendo lenta y burocrática.
Sin coordinación real entre Hacienda y el Banco Central, la economía sigue en un tira y afloja que perjudica a todos.
3. El ciudadano común en medio del fuego cruzado
Mientras Washington y Beijing libran una nueva guerra comercial que afecta cadenas de suministro y presiona los precios globales, Chile es espectador de lujo y víctima colateral. Los precios de alimentos, combustibles y tecnología ya muestran aumentos debido a aranceles cruzados y restricciones logísticas.
¿Qué puede hacer el ciudadano de a pie ante este panorama?
Acciones concretas:
- Organizar el consumo familiar: priorizar necesidades reales, evitar endeudarse a tasas variables y usar comparadores de precios.
- Apoyar mercados locales: comprar directamente a productores, ferias libres y cooperativas, reduciendo intermediarios.
- Educarse financieramente: entender el impacto del crédito, los intereses y los instrumentos de ahorro disponibles.
- Participar activamente en espacios ciudadanos, juntas vecinales, asociaciones de consumidores y foros políticos para exigir transparencia y eficiencia.
4. Un llamado ciudadano en tiempos de elecciones
En un año electoral, el poder está en las manos del votante informado. No basta con indignarse en redes sociales. Se requiere:
- Exigir programas económicos responsables y creíbles, que no prometan milagros populistas ni ajustes neoliberales automáticos.
- Apostar por liderazgos que comprendan que la inflación no se combate solo con números, sino con justicia económica y reformas profundas.
- Pedir una política exterior activa y pragmática ante el conflicto entre EE.UU. y China, defendiendo nuestros intereses estratégicos como país exportador.
Conclusión
La inflación no es solo una cifra técnica: es un reflejo de un sistema que ha fallado en anticiparse, en coordinarse y en proteger al más débil. En este 2025, los ciudadanos tienen la oportunidad —y el deber— de informarse, actuar y votar con conciencia. La crisis es real, pero también es una oportunidad para redefinir el contrato social y económico que queremos para Chile.
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