Resiliencia Académica y Liderazgo del Conocimiento: Lecciones desde Cornell para los Nuevos Doctores del Mundo

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Resiliencia Académica y Liderazgo del Conocimiento: Lecciones desde Cornell para los Nuevos Doctores del Mundo

En la ceremonia de Reconocimiento de Doctorados 2025 celebrada el 23 de mayo en Barton Hall, la Universidad de Cornell rindió homenaje a casi 400 doctorandos que, según palabras del rector Michael I. Kotlikoff, “han recorrido un camino hacia su doctorado que seguramente nunca contemplaron al llegar al campus”. El contexto pandémico, con su abrupta migración a clases a distancia, laboratorios vacíos y una vida universitaria transformada, hizo de esta cohorte un símbolo de resiliencia académica.

Este acto de graduación no fue meramente protocolar. Fue un reconocimiento a la capacidad humana de adaptarse, resistir y transformar los desafíos en conocimiento. “Cada uno de ustedes ha tenido éxito, superando cada desafío y cada obstáculo, al completar la maratón mental que es un doctorado”, subrayó Kotlikoff. En un tiempo donde la incertidumbre es la constante, el doctorado se erige como una de las empresas intelectuales más exigentes y, a su vez, más vitales para la humanidad.

La decana Kathryn J. Boor, al entregar cada certificado, simbolizó también la continuidad de la tradición académica frente a las disrupciones globales. Mientras tanto, la rectora Kavita Bala profundizó en el sentido transformador de este título: “No solo hay que convertirse en un experto mundial en el área de la tesis, sino que también se debe abordar lo desconocido para expandir las fronteras del conocimiento humano”.

Este discurso invita a una reflexión profunda. El verdadero valor de un doctorado no radica solo en la erudición, sino en su vocación por lo inexplorado. El doctorando no se limita a replicar el saber, sino que se lanza a descubrir. Así, el conocimiento se vuelve no solo una meta, sino un compromiso con la sociedad y con las generaciones futuras. Como bien apuntó Bala, al salir al mundo, estos nuevos doctores “tienen mucho que aportar”.

El caso de Cornell es representativo de cientos de universidades globales donde la academia, lejos de replegarse ante la adversidad, se reinventó para continuar su misión esencial: formar líderes del conocimiento, custodios del pensamiento crítico y arquitectos de un futuro mejor. En un mundo que enfrenta crisis climáticas, desigualdad y conflictos, la generación de 2025 se graduó no solo con diplomas, sino con el carácter forjado por la adversidad y la esperanza.

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