
Los Ahorros de Chile: ¿Cuánto Tuvimos y Cuánto Nos Queda?
Imagine que Chile es una familia. Por muchos años, esta familia trabajó duro, fue ordenada y ahorró mucho dinero para dos cosas: para las emergencias y para la vejez. Por un tiempo, fuimos la familia más ahorradora del barrio. Hoy, muchos se preguntan: ¿En qué gastamos esos ahorros? ¿Cuánto nos queda?
¿Cuánto fue el máximo que tuvimos?
En nuestro mejor momento, alrededor del año 2018, nuestra familia (el Estado de Chile) había juntado una cantidad de dinero impresionante en dos alcancías gigantes:
- El Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES): La “alcancía para las emergencias”. Servía para cuando hubiera problemas grandes, como un terremoto económico o una crisis mundial que hiciera que dejáramos de ganar dinero.
- Los Fondos Soberanos de Pensiones: La “alcancía para la vejez”. Su idea era guardar plata para cuando los chilenos nos jubiláramos y el país necesitara ayudar a pagar esas pensiones.
Juntas, estas dos alcancías llegaron a tener la asombrosa cifra de más de 28 mil millones de dólares. Para que se haga una idea, eso es como tener ahorrado más de 20 años del presupuesto completo de Carabineros. Era una fortuna que nos daba seguridad y envidia de otros países.
¿Qué pasó con esa plata?
Llegaron dos grandes emergencias seguidas que nos obligaron a abrir las alcancías:
- El Estallido Social de 2019: Para calmar la situación, el gobierno empezó a anunciar ayudas y programas sociales.
- La Pandemia del COVID-19 en 2020: Esto fue la emergencia más grande de todas. La economía se paró, la gente no podía trabajar y el gobierno tuvo que dar ayuda masiva a millones de familias (con los IFE) y a las empresas para que no quebraran.
El problema fue que el gobierno gastó mucho más dinero del que estaba recibiendo por impuestos y cobre. Para poder pagar todas estas ayudas, no le quedó otra opción que vaciar casi por completo las alcancías de los fondos soberanos y, además, pedir prestado (emitir deuda o bonos) a nombre de todos los chilenos.
¿Y cuánto nos queda hoy?
Hoy, la situación es muy diferente. La alcancía de los fondos soberanos está prácticamente vacía. El dinero que tanto costó ahorrar se usó casi en su totalidad para financiar los gastos de esos años de crisis.
Y hay una segunda parte: como también tuvimos que pedir prestado, la deuda del país aumentó mucho. De una deuda baja y manejable, pasamos a deber una cantidad mucho mayor. Es como si, además de gastarnos los ahorros, hubiéramos sacado un gran crédito en el banco que ahora tenemos que pagar con intereses.
Conclusión: Lección para el futuro
La frase “nos gastamos los ahorros” es literalmente cierta. Pasamos de tener un colchón de seguridad gigante de más de 28 mil millones de dólares a tener que empezar casi de cero otra vez.
Esto no significa que el país esté en quiebra. Chile sigue siendo un país serio que paga sus deudas. Pero sí significa que perdimos nuestro gran escudo protector contra las próximas crisis. Ahora, si viene una nueva emergencia, no tendremos esa enorme alcancía para abrir, y tendremos que ser mucho más cuidadosos con nuestro gasto, porque cada peso que gastemos de más, es un peso que tendremos que pedir prestado, aumentando la deuda que deberán pagar nuestros hijos.
La lección es clara: los ahorros se construyen con esfuerzo y disciplina durante décadas, pero se pueden gastar en muy poco tiempo. El desafío ahora es volver a ser la familia ahorradora y ordenada que alguna vez fuimos.
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