Un análisis crítico del uso académico del estallido social chileno en la Escuela de Negocios de Harvard

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Chile al pizarrón: Harvard transforma el estallido social en un caso de estudio
Un análisis crítico del uso académico del estallido social chileno en la Escuela de Negocios de Harvard

En octubre de 2019, Chile se vio sacudido por una ola de protestas masivas que comenzaron como una reacción al alza en la tarifa del transporte público y se transformaron rápidamente en un cuestionamiento profundo al modelo socioeconómico heredado de la dictadura militar. Lo que siguió —destrucción de infraestructura, movilizaciones históricas, represión estatal y un acuerdo político para redactar una nueva Constitución— no solo marcó un antes y un después en la historia reciente del país, sino que también atrajo la atención de la comunidad académica internacional. En particular, la Escuela de Negocios de Harvard (Harvard Business School, HBS) convirtió estos acontecimientos en un caso de estudio titulado “Agitación en Chile”, elaborado por un equipo de investigadores liderado por los profesores Vincent Pons y Rafael di Tella, junto a William Mullins, Annelena Lobb y John Masko (Villalobos, 2020).

Este ensayo analiza el significado simbólico, académico y político de que una de las instituciones educativas más influyentes del mundo haya decidido estudiar el estallido social chileno como un caso de gestión, gobernanza y crisis sistémica. Más allá de su valor pedagógico, esta decisión refleja cómo Chile —durante décadas presentado como un “oasis” de estabilidad en América Latina— se ha convertido en un laboratorio de análisis sobre las tensiones entre crecimiento económico, desigualdad estructural y legitimidad democrática.

El estallido social como caso de estudio

La metodología de casos utilizada por Harvard Business School consiste en reconstruir situaciones reales —ya sea empresariales, políticas o sociales— para que los estudiantes de posgrado las analicen desde múltiples ángulos, proponiendo soluciones o estrategias de liderazgo. En el caso de Chile, el documento no se limita a los eventos del 18 de octubre de 2019. Sino que contextualiza el estallido dentro de una narrativa histórica que abarca desde el gobierno de Eduardo Frei Montalva hasta los dos mandatos de Sebastián Piñera. Esto incluye el golpe de Estado de 1973, la influencia de los “Chicago Boys”, el retorno a la democracia y los gobiernos de la Concertación (Villalobos, 2020). Esta visión de la historia es muy importante: ayuda a comprender que las protestas no fueron algo aislado, sino el resultado de años de descontento con un modelo económico que, aunque produjo crecimiento, también mantuvo altos niveles de desigualdad, como ha señalado la OCDE (2015).

La elección de una cita de Alexis de Tocqueville como epígrafe —“su yugo era más intolerable donde de hecho era más ligero”— es profundamente simbólica. Sugiere que la revuelta no surgió en un contexto de pobreza extrema, sino en una sociedad que, pese a sus logros macroeconómicos, sentía que el sistema no le ofrecía justicia social ni movilidad real. Esta paradoja es precisamente lo que hace del caso chileno un objeto de estudio fascinante para las escuelas de negocios: cómo un país con indicadores económicos envidiables puede colapsar socialmente por fallas en su contrato social.

La mirada internacional y la responsabilidad académica

La decisión de Harvard de estudiar Chile no es casual. Rafael di Tella, uno de los autores del caso, ya había trabajado anteriormente con temas chilenos, como los controles de capital en los años 90 y el caso de Chilectra (Villalobos, 2020). Esto demuestra un interés sostenido en el país como modelo de políticas públicas y económicas en América Latina. Sin embargo, transformar una crisis social —con víctimas, heridos y demandas profundas de justicia— en un “caso” para futuros ejecutivos plantea dilemas éticos y metodológicos.

Como señala Álvaro Pezoa, director académico del ESE Business School de la Universidad de Los Andes, “la experiencia social reciente de Chile puede ser fuente de enormes aprendizajes, no únicamente para el ámbito político, sino también para el económico y de los negocios” (Villalobos, 2020). Esta visión es compartida por Marcos Singer, director del MBA de la Universidad Católica, quien valora la reconstrucción histórica del estallido como una herramienta pedagógica relevante. No obstante, es fundamental que estos análisis no reduzcan la complejidad humana y política del estallido a una mera lección de gestión de crisis o gobernanza corporativa. El riesgo radica en instrumentalizar el sufrimiento colectivo para fines académicos sin comprometerse con las implicancias éticas y transformadoras del fenómeno estudiado.

Chile como espejo global

La atención internacional hacia Chile responde a una inquietud más amplia: en un mundo marcado por protestas sociales —desde el Líbano hasta Francia, pasando por Estados Unidos—, el caso chileno ofrece lecciones sobre cómo las democracias liberales pueden fracturarse incluso en contextos de relativa prosperidad. Como señaló el presidente Piñera en su entrevista al Financial Times el 17 de octubre de 2019, Chile era un “oasis” en una región en crisis. Al día siguiente, ese oasis ardía. Esta contradicción evidencia los límites del modelo neoliberal cuando se desvincula del bienestar social y la participación ciudadana.

Harvard, al estudiar este caso, no solo enseña a sus alumnos sobre Chile, sino que también refleja las preocupaciones de las élites globales ante la inestabilidad sistémica. En ese sentido, el caso “Agitación en Chile” trasciende lo local y se convierte en un espejo para otras sociedades que enfrentan tensiones similares entre eficiencia económica y equidad social.

Conclusión

Que Harvard haya puesto a Chile “al pizarrón” es, en sí mismo, un reconocimiento de la magnitud histórica del estallido social. Más que un mero ejercicio académico, representa un llamado de atención global sobre los riesgos de ignorar las demandas de justicia social en nombre del crecimiento económico. Sin embargo, este reconocimiento también implica una responsabilidad: la de no reducir la lucha por una sociedad más justa a una mera lección de estrategia empresarial. El verdadero valor del caso radicará en si logra inspirar no solo análisis, sino empatía; no solo soluciones técnicas, sino compromisos éticos con la transformación social.

Como sugiere el artículo de PAUTA, el caso ya está escrito. Pero la historia continúa. Y será en las calles, en las urnas y en las aulas —tanto en Concepción como en Cambridge— donde se decida si Chile logra construir un futuro menos desigual, más inclusivo y verdaderamente democrático.


Referencias

  • OCDE. (2015). In It Together: Why Less Inequality Benefits All. París: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
  • Tocqueville, A. de. (1856). El Antiguo Régimen y la Revolución.
  • Villalobos, G. (2020, 6 de octubre). Chile al pizarrón: Harvard transforma el estallido social en un caso de estudio. PAUTA.
  • Di Tella, R., Pons, V., Mullins, W., Lobb, A., & Masko, J. (2020). Agitación en Chile. Harvard Business School Case Study.

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