
Desafíos Institucionales del Nuevo Gobierno de José Antonio Kast en Chile
A partir del 11 de marzo de 2026, José Antonio Kast asumirá la Presidencia de Chile recibiendo un país marcado por fortalezas macroeconómicas pero también por importantes debilidades institucionales. Tras cuatro años de la administración de Gabriel Boric, Chile exhibe una economía estabilizada aunque de crecimiento modesto, una crisis de seguridad pública que se ha vuelto prioridad ciudadana, un proceso constitucional inconcluso y signos de profunda erosión en la confianza hacia las instituciones democráticas. Este panorama condicionará las posibilidades de gobernabilidad de Kast, quien deberá navegar un contexto de alta fragmentación política y desconfianza social, al tiempo que enfrenta el desafío de recuperar la eficacia del Estado y la legitimidad democrática.
Herencia Económica: Estabilidad con Desafíos Fiscales
En materia económica, Kast recibirá un país que logró corregir los desbalances macroeconómicos pospandemia, pero donde el dinamismo sigue siendo limitado. Gracias a políticas monetarias y fiscales más estrictas aplicadas en 2021-2022, la economía chilena evitó una recesión profunda: 2023 cerró con crecimiento cercano a 0%, la inflación cedió considerablemente y convergería al 3% en 2024, y el déficit en cuenta corriente disminuyóimf.orgimf.org. Para 2024-2025 se proyecta una recuperación tenue, con el PIB creciendo en torno al 2% anualimf.org. El Banco Central ha comenzado a relajar la política monetaria ante la acelerada desaceleración inflacionaria, recortando la tasa de interés referencial en 400 puntos base desde julio de 2023imf.org. Este entorno ofrece a Kast cierta holgura inicial, con estabilidad de precios y sector financiero resiliente.
No obstante, persisten desafíos estructurales que limitan el potencial económico y la capacidad fiscal del Estado. El impulso reformista del gobierno saliente encontró obstáculos: la prometida reforma tributaria de Boric –diseñada para aumentar la recaudación en unos 4 puntos del PIB– fue rechazada en el Congreso en 2023, y su tramitación se suspendió indefinidamente ante la falta de consensos políticoscnnchile.com. Esta derrota dejó sin financiamiento varias iniciativas sociales (condonación de deuda estudiantil, ampliación del gasto en cuidados, etc.) y forzó a la administración a moderar el crecimiento del gasto públicocnnchile.com. Como resultado, el déficit fiscal de 2023 rondó el 2,5% del PIBimf.org, y si bien el país mantiene un endeudamiento contenido (deuda pública bajo 40% del PIB) y un compromiso de equilibrar las cuentas hacia 2026imf.orgimf.org, el próximo gobierno deberá lidiar con recursos limitados para cumplir sus promesas. En suma, Kast hereda una economía ordenada en lo macro, pero con un crecimiento menor al esperado y con reformas estructurales pendientes en materia tributaria, pensiones y productividad. Su reto será reactivar la inversión y el empleo –aprovechando vientos favorables como la creciente demanda global de cobre y litioimf.org– sin desestabilizar los equilibrios fiscales ni reavivar la inflación, y a la vez reconstruir un pacto fiscal creíble tras el fracaso reformista del periodo anterior.
Seguridad Pública y Orden: Urgencia de Restaurar la Confianza Ciudadana
La seguridad pública emerge como una de las principales preocupaciones que condicionan la legitimidad del Estado en Chile al término del gobierno de Boric. Durante los últimos años, el país experimentó un alza inédita en delitos violentos y crimen organizado, quebrantando la histórica sensación de seguridad de la ciudadanía. La tasa de homicidios, por ejemplo, aumentó significativamente a inicios de la década de 2020, pasando de niveles en torno a 3 por 100 mil habitantes a cifras más del doble en 2022, antes de mostrar una leve disminución en 2023decidechile.cl. Pese a algunos avances estadísticos recientes –el Gobierno reportó caídas en la tasa de homicidios en 2023 respecto al año previodatosmacro.expansion.com–, la percepción ciudadana sigue marcada por el temor al narcotráfico, la delincuencia común y la violencia en las calles. De hecho, la propia administración Boric reconoció que su plan “Calles sin Violencia” lanzado en 2023 no logró los resultados esperados, manteniéndose la seguridad como una de las principales demandas sociales insatisfechascnnchile.com.
En respuesta a esta crisis, el gobierno saliente tomó medidas institucionales de largo plazo que ahora serán parte del andamiaje que Kast deberá administrar y potenciar. Un hito fue la creación del nuevo Ministerio de Seguridad Pública en enero de 2025, separando las funciones de orden público del tradicional Ministerio del Interiorcnnchile.com. Este cambio busca dar mayor prioridad y especialización a la seguridad ciudadana, dotando al Estado de una estructura enfocada exclusivamente en combatir la delincuencia y modernizar las policías. Asimismo, se implementaron iniciativas legales como la Ley para el Pago Efectivo de Pensiones de Alimentos (conocida como “Ley Papito Corazón”) para perseguir deudores y otros proyectos orientados a fortalecer el Estado de Derecho (por ejemplo, la Ley Integral contra la Violencia de Género de 2024)cnnchile.com. Pese a estos avances, persisten estados de excepción en zonas conflictivas –particularmente en la Macrozona Sur afectada por violencia rural– que han tenido que prorrogarse de forma casi ininterrumpida durante el actual gobierno, el cual paradójicamente ha sido el que más tiempo mantuvo restringidas ciertas libertades bajo estas medidas de emergenciacnnchile.com. Kast se enfrentará entonces a la tarea dual de mostrar mano firme contra el delito para responder a la urgencia ciudadana, mientras reconstruye la confianza pública en las instituciones de seguridad. Para ello deberá apoyar la profesionalización y probidad de Carabineros e Investigaciones, aprovechar la nueva institucionalidad de seguridad pública y mejorar la coordinación con fiscales y jueces, todo bajo el escrutinio de una ciudadanía que exige resultados tangibles pero también respeto al Estado de Derecho. La eficacia con que logre reducir la delincuencia y la violencia –sin incurrir en abusos que socaven derechos– será determinante para la legitimidad inicial de su mandato.
Proceso Constitucional y Confianza Democrática en Baja
Uno de los capítulos más significativos del período Boric, con amplio impacto institucional, ha sido el tortuoso proceso constitucional que dominó la agenda política desde 2019. Kast asumirá la Presidencia con dicho proceso virtualmente cerrado pero dejando tras de sí un saldo de expectativas defraudadas en la sociedad chilena. La promesa de una Nueva Constitución –plataforma central del gobierno de Boric tras el plebiscito de entrada de 2020– no llegó a concretarse: el primer proyecto elaborado por la Convención Constitucional fue masivamente rechazado en septiembre de 2022, y el segundo intento, conducido por un Consejo Constitucional de mayoría opositora, también fue repudiado en el plebiscito del 17 de diciembre de 2023reuters.com. En este último, una mayoría del 54% de votantes dijo “No” al texto propuestoreuters.com, frenando por segunda vez la sustitución de la carta fundamental de 1980. Si bien este desenlace puso fin a la incertidumbre de corto plazo sobre las reglas del juego institucional –el propio FMI destacó que el cierre del proceso constituyente podría reducir la incertidumbre doméstica en el mediano plazoimf.org–, políticamente ha dejado una estela de frustración y polarización. Dos años de debates constitucionales no produjeron el consenso esperado, alimentando la desconfianza tanto hacia la clase política como hacia la viabilidad de las vías institucionales para canalizar las demandas sociales que originaron el proceso (mayor justicia social, derechos sociales garantizados, reconocimiento de pueblos indígenas, entre otras).
El resultado es un debilitamiento adicional de la confianza ciudadana en la democracia representativa y sus instituciones. Diversos indicadores confirman esta preocupante tendencia. Según la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) de 2023, la confianza de los chilenos en las principales instituciones políticas alcanzó mínimos históricos: apenas 18% de la población confía en el Gobierno, 8% en el Congreso y 3% en los partidos políticosstatic.cepchile.cl. En contraste, solo las Fuerzas Armadas y Carabineros mantienen niveles de confianza alrededor del 50%static.cepchile.cl, reflejando un enorme desequilibrio en la legitimidad de distintas instituciones del Estado. Asimismo, el apoyo al sistema democrático, si bien en Chile se mantiene relativamente alto en términos comparativos regionales, ha mostrado una caída leve pero sostenida: un 58% de los chilenos afirma que “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”, porcentaje que ubica a Chile entre los países con mayor apego democrático en América Latina, pero que implica una baja de 2 puntos en los últimos tres añosemol.com. Peor aún, crece la indiferencia o resignación frente al tipo de régimen: aumentó la proporción de ciudadanos a los que “les da lo mismo” una democracia que un gobierno autoritario, terreno fértil para el populismo según advierte Latinobarómetroemol.com. Estos datos evidencian una crisis de legitimidad que Kast deberá tomar en cuenta: gobernará una sociedad desencantada donde la mitad o más de la población mira con escepticismo a sus representantes y donde los canales institucionales –Congreso, partidos, proceso constitucional– han perdido credibilidad. Cualquier agenda transformadora del nuevo gobierno requerirá, por tanto, reconstruir gradualmente confianza: mediante mayor transparencia, efectividad en la gestión pública y apertura al diálogo, para demostrar que la vía institucional sí puede entregar soluciones y representar el interés general.
Balance del Gobierno de Boric: Promesas Cumplidas e Incumplidas
Evaluar el legado de Gabriel Boric resulta indispensable para entender el punto de partida del nuevo gobierno. La administración saliente asumió en 2022 con un programa ambicioso de reformas estructurales y promesas de cambios profundos, muchos de los cuales quedaron solo parcialmente realizados debido tanto a la resistencia institucional (falta de mayorías parlamentarias, vetos de la oposición) como a la compleja realidad socioeconómica pospandemia. De un total de 53 compromisos y más de 700 propuestas del programa original, solo el 38% se ha cumplido íntegramente hacia fines de 2025, según el observatorio independiente Del Dicho al Hechocnnchile.com. Áreas clave como defensa, cultura, profundización democrática o asuntos indígenas registraron prácticamente un 0% de avancecnnchile.com. No obstante, Boric sí logró materializar varias reformas importantes con impacto institucional duradero.
Entre los logros destacados se cuenta la aprobación de la ley que reduce la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales, un cambio histórico en materia de derechos laborales alcanzado en 2023cnnchile.com. Asimismo, el salario mínimo experimentó un alza sustantiva: de $350.000 al inicio del gobierno a $539.000 proyectados para enero de 2026cnnchile.com, cumpliendo anticipadamente la meta de llegar a $500 mil antes del fin del periodo. En política social, se instauró la gratuidad total en la atención del sistema público de salud para los usuarios de menores ingresos (Copago Cero desde 2022)cnnchile.com, se elevó la Pensión Garantizada Universal y se promulgó un inédito Sistema Nacional de Cuidados para apoyar a dependientes y cuidadorescnnchile.com, avanzando hacia un Estado de bienestar más inclusivo. Boric también consolidó compromisos en materia ambiental e internacional, como la adhesión de Chile al Acuerdo de Escazú sobre democracia ambientalcnnchile.com. En el plano institucional, además de la creación del Ministerio de Seguridad ya mencionada, se implementaron la Comisión Nacional de Búsqueda de Verdad y Justicia (para esclarecer violaciones a derechos humanos de la dictadura)cnnchile.com y la Comisión de Paz y Entendimiento para proponer soluciones al conflicto en La Araucaníacnnchile.com, iniciativas que si bien no resolvieron de inmediato dichos problemas, sientan bases para políticas de Estado a largo plazo. Todos estos avances representan promesas cumplidas que fortalecen determinados ámbitos de la institucionalidad (derechos laborales, protección social, memoria y derechos humanos, etc.) y que el gobierno entrante difícilmente retrocederá dada su amplia legitimación social.
Sin embargo, el déficit de cumplimiento en áreas igualmente fundamentales marca el cierre del ciclo de Boric. La fallida reforma tributaria fue quizás el golpe más duro: presentada como pieza central para financiar el programa social, fue rechazada en la Cámara de Diputados en marzo de 2023 y nunca consiguió reactivarsecnnchile.com. Esto, como se señaló, arrastró el incumplimiento de otras promesas dependientes de mayores recursos fiscales, como la condonación del Crédito con Aval del Estado (CAE) a los deudores universitarios, que quedó archivada y sustituida por un plan de refinanciamiento mucho más acotado sin impacto concreto a la fechacnnchile.comcnnchile.com. En pensiones, Boric prometió terminar con las AFP privadas, pero tras dos años de estancamiento logró recién en 2025 un acuerdo para una reforma previsional parcial: se estableció un sistema mixto con seguro social, aumento de cotizaciones y ampliación de la cobertura pública, permitiendo a los empleadores elegir entre gestores públicos o privados de los nuevos fondoscnnchile.com. Esta reforma –la primera en 19 años en materia de pensiones– mejora las pensiones mínimas pero no eliminó el modelo de AFP, quedando lejos de la expectativa original. Otras iniciativas emblemáticas corrieron suerte similar: el proyecto de ley de aborto más allá de tres causales se postergó hasta el último tramo del gobierno y aún no se discute a fondocnnchile.com; la ley de “muerte digna” (eutanasia) se empantanó en el Senado sin prioridad efectivacnnchile.com; la nueva Ley de Pesca, destinada a sustituir un marco legal cuestionado por corrupción, vio frenado su avance por errores técnicos en la tramitacióncnnchile.com. En cuanto a la agenda indígena, la promesa de un “nuevo trato” con los pueblos originarios no se concretó en cambios institucionales de fondo, mientras la violencia en zonas mapuche llevó al gobierno a aplicar prolongados estados de emergencia, contrariando su enfoque inicialcnnchile.com. Incluso en materia de verdad y justicia por el estallido social de 2019, el Ejecutivo no logró aprobar la ley integral de reparación a víctimas de violaciones de derechos humanos, lo que fue duramente criticado incluso por aliados como la senadora Fabiola Campillaicnnchile.comcnnchile.com. Este balance mixto deja lecciones importantes: muchos de los reveses de Boric se explican por un contexto institucional adverso, con un Congreso fragmentado y polarizado que impuso un “diálogo forzado y cálculo electoral” permanentecnnchile.com. La dificultad para forjar mayorías estables derivó en reformulaciones y dilaciones de promesas, erosionando la confianza ciudadana en la capacidad del gobierno para cumplir su palabra.
Conclusión: Gobernabilidad y Reconstrucción de la Legitimidad Democrática
El cuadro institucional que recibe José Antonio Kast en marzo de 2026 combina estabilidad macroeconómica y continuidad del Estado con signos de profunda fragilidad en la relación entre gobierno y sociedad. La economía ordenada y el término del proceso constituyente entregan a la nueva administración un punto de partida menos incierto en lo inmediatoimf.org, pero los bajos niveles de confianza y alta fragmentación política plantean serios límites a la gobernabilidad. En efecto, Kast asume con la ventaja de suceder a un gobierno que ya realizó ajustes difíciles (control de la inflación, contención fiscal) y construyó cierta infraestructura institucional (ministerios y políticas nuevas) que pueden apoyar su gestión. Sin embargo, deberá enfrentar altas expectativas de resultados rápidos en materia de seguridad y bienestar, por parte de una ciudadanía cuyo apoyo a la democracia no puede darse por garantizado y que ha mostrado disposición a castigar a quienes no cumplen lo prometido.
Para recuperar la eficacia estatal y la legitimidad democrática, el nuevo gobierno tendrá que tejer finamente entre continuidad y cambio. Por un lado, será clave dar continuidad a políticas de Estado exitosas –mantener la disciplina macroeconómica, consolidar las instituciones recién creadas, seguir mejorando pensiones y salarios mínimos– de modo de no dilapidar los avances logrados que dan estabilidad. Por otro lado, Kast está llamado a imprimir cambios visibles en aquellas áreas donde el Estado ha fallado: restablecer el orden público combatiendo la delincuencia con eficacia (pero respetando estándares de derechos humanos para no minar aún más la confianza pública); reimpulsar el crecimiento económico incentivando la inversión y abordando cuellos de botella productivos (infraestructura, capacitación laboral, modernización del Estado) para que el país retome una senda de desarrollo inclusivo; y tender puentes políticos e institucionales para superar la parálisis legislativa. En este último punto, el contexto podría parecerle más favorable –su triunfo electoral podría venir aparejado de una composición parlamentaria más afín a su programa–, pero la experiencia reciente muestra que la polarización puede bloquear reformas aun con mayorías numéricas, si no se construyen mínimos comunes transversalesimf.org. La restauración de la confianza exigirá entonces gestos de apertura: fortalecer la transparencia y rendición de cuentas (evitando escándalos de probidad), involucrar a la sociedad civil y oposición en acuerdos básicos, y demostrar un compromiso inequívoco con las reglas democráticas.
En definitiva, José Antonio Kast enfrentará el desafío de gobernar Chile en un momento bisagra. El contexto institucional condiciona sus márgenes de acción: heredará un Estado con instituciones formales operativas pero con legitimidad deteriorada. Su éxito o fracaso se medirá no solo en indicadores económicos o de seguridad, sino en la capacidad de reencantar a la ciudadanía con la democracia, convenciendo a los chilenos –con hechos más que con discursos– de que el camino institucional puede responder a sus anhelos de seguridad, prosperidad y justicia. Si logra avances concretos en reducir la delincuencia, reactivar la economía y honrar sus promesas dentro del cauce institucional, podría empezar a revertir la crisis de confianza que aqueja al país. De lo contrario, si la nueva administración profundiza divisiones o privilegia soluciones de fuerza sin amplio sustento, el riesgo es agravar la “recesión democrática” y dificultar aún más la gobernabilidad presente y futura. La tarea que aguarda a Kast es titánica: requerirá equilibrio, visión de Estado y voluntad de consenso para recuperar la eficacia del Estado chileno y, con ello, la fe de la ciudadanía en sus instituciones democráticas.
Referencias Bibliográficas:
- Fondo Monetario Internacional (2024). Chile – Artículo IV 2023, Comunicado de Prensa. Washington, DC: IMF. imf.orgimf.org
- Banco Central de Chile (2025). Informe de Política Monetaria, Diciembre 2025. Santiago: BCC. latercera.comlatercera.com
- Centro de Estudios Públicos (CEP) (2023). Encuesta Nacional de Opinión Pública, resultados Junio-Julio 2023. Santiago: CEP. static.cepchile.clstatic.cepchile.cl
- Latinobarómetro (2023). Informe “La recesión democrática en América Latina”. Santiago: Corporación Latinobarómetro. emol.com
- CNN Chile (2025). “Cuenta Pública 2025: Balance final entre lo hecho, lo pendiente y lo olvidado del Gobierno de Gabriel Boric”, por J.A. Galaz. 31 de mayo 2025cnnchile.comcnnchile.com
- Reuters (2023). “Majority of Chileans reject new conservative constitution”. 17 de diciembre 2023reuters.com
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