
El legado de Gabriel Boric entre la autopercepción y la realidad evaluativa
La publicación del texto “1000 Avances” por parte del expresidente Gabriel Boric, en enero de 2026, abre un necesario debate sobre cómo se construye y se percibe el legado de un gobierno. Mientras Boric presenta un balance positivo de su administración (2022-2025), voces provenientes de centros de estudio y del espectro político matizan, contradicen y profundizan dicha narrativa. A partir del análisis del artículo “El legado de Boric” y las evaluaciones del Centro de Estudios Horizontales, este ensayo examina los contrastes entre la autoevaluación oficial y los indicadores objetivos en áreas clave como economía, regulación y políticas sociales, sugiriendo que el legado del gobierno es, cuando menos, un territorio en disputa.
El espejismo económico: crecimiento e inflación en tela de juicio
Uno de los puntos centrales de la autoevaluación de Boric es la reducción de la inflación, un logro que presenta como propio. Sin embargo, el artículo de Klaus Schmidt-Hebbel desmonta rápidamente esta afirmación al señalar que dicho mérito corresponde íntegramente al Banco Central y su política monetaria restrictiva, la cual tuvo que compensar los incumplimientos de metas fiscales del equipo económico. Este es un ejemplo paradigmático de cómo un gobierno puede intentar capitalizar éxitos que, en realidad, son resultado de la autonomía de otras instituciones.
En términos de crecimiento, el panorama es aún más desafiante. Boric gobernó en un contexto internacional excepcionalmente favorable —sin crisis globales, con acceso a financiamiento y altos términos de intercambio—, condiciones que cualquier economista calificaría como ideales para impulsar la economía. Paradójicamente, el Producto Interno Bruto (PIB) creció solo un 1,9% bajo su mandato, una cifra inferior al 2,4% registrado durante el gobierno de Sebastián Piñera (2018-2021), quien sí enfrentó una pandemia y crisis internacionales. Este estancamiento, en lugar del “despegue” esperado, se convierte en uno de los puntos más débiles del legado económico de Boric.
El mercado laboral y la carga regulatoria: costos de las reformas
El gobierno de Boric se caracterizó por un ambicioso programa de reformas laborales y sociales, como el aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral a 40 horas y el refuerzo de la previsión social. Si bien estas medidas apuntan a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, el artículo evidencia sus efectos colaterales: un aumento en los costos laborales que, en un contexto de bajo crecimiento, derivó en un incremento de la informalidad y un desempleo promedio del 8,4%, casi igualando al 8,5% del periodo de Piñera, que incluyó los peores momentos de la pandemia. Este dato sugiere que, a pesar de las buenas intenciones, el mercado laboral no logró absorber la fuerza de trabajo de manera formal.
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